29/08/2017

LOS PROBLEMAS VISUALES, UNO DE LOS FACTORES DEL FRACASO ESCOLAR

El 30% de los escolares sufre disfunciones visuales que pueden conducir a problemas en el aprendizaje. Además, el ojo vago y estrabismos, pueden dar lugar a fatiga visual, malestar y afectan considerablemente a la eficacia de la lectura y el aprendizaje.

La lectura es un proceso de aprendizaje que se inicia en la edad preescolar y continúa más allá de la etapa académica del ser humano. Durante ese proceso el niño utiliza su sistema visual para transportar al cerebro toda información de lo que se lee para su interpretación y análisis. Esto significa que lo primero que tiene que hacer un niño durante el aprendizaje es ver bien. El  30% del fracaso escolar está relacionado sino con anomalías visuales

El aprendizaje en las aulas se lleva a cabo mediante procesos complejos e interrelacionados, siendo la visión uno de los más importantes, por lo que resulta básico llevar a cabo a estas edades tempranas revisiones visuales periódicas con el objetivo de descartar defectos refractivos como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, etcétera, y fundamentalmente las disfunciones binoculares, uno de los problemas visuales que más influyen en el retraso escolar.

                                                           

 

 Las familias, además de los profesores, tienen un rol fundamental para detectar estos problemas visuales mediante una serie de recomendaciones sencillas:

  •  Prestar atención a si el niño se acerca mucho a los libros o a la televisión.
  •  Distracción continuada al leer y baja comprensión de lo leído.
  • Valorar si el niño se fatiga cuando está sometido a estímulos visuales.
  • Mala escritura a mano.
  • Si el niño acusa de tener la visión borrosa, tanto de lejos como de cerca.
  • Fijarse en si entorna los ojos para mirar o fijarse en detalles lejanos.
  • Observar si adopta posiciones de tortícolis (cuello torcido) cuando lee o hace los deberes, que a la larga pueden manifestarse como dolores de cuello o espalda, e incluso cronificarse.
  • Astenopía (visión borrosa, fatiga visual y dolor de cabeza) con frecuencia.
  • Hiperactividad durante la clase.
  • Inversión de letras o números.
  • Bajo rendimiento escolar.