08/11/2017

LAS GAFAS DE SOL NO SON SÓLO PARA EL VERANO

La posición del sol durante el invierno es más baja en el cielo, por lo que los rayos llegan con una inclinación que los hace muy molestos e igualmente nocivos para nuestra vista. Es por ello que durante el invierno hay que seguir utilizando gafas de sol.

Se aproxima el invierno, y no todos los "peligros" de esta estación son los catarros o gripes propias que hacen odiar a muchos esta temporada del año. Las bajas temperaturas, el viento o incluso el propio sol pueden ser perjudiciales para nuestra salud visual.

La posición del sol durante el invierno es más baja en el cielo, de forma que los rayos llegan con una inclinación que los hace muy molestos e igualmente nocivos para nuestra vista. Está demostrado que la exposición a la luz del sol y a la radiación ultravioleta favorece la aparición de determinadas enfermedades como pueden ser las cataratas o la degeneración macular asociada a la edad. Por lo tanto, es fundamental usar gafas durante todo el año.

El frío y el aire propios del invierno provocan un aumento del lagrimeo y sequedad en nuestros ojos que se puede reducir protegiéndolos con una gafas y utilizando lagrimas artificiales.  

En espacios cerrados el uso de calefacciones también ocasiona sequedad en los ojos, por ello la especialista recomienda que se puede suavizar mediante el uso de humidificadores o simplemente colocando recipientes con agua encima de los radiadores para aumentar la humedad del ambiente. Asimismo, descansar la vista frecuentemente mientras se realizan trabajos de cerca, utilizar gafas de graduación adecuada y lagrimas artificiales, ayudarán a mantener una buena salud ocular.

                                          
 
Con la llegada del invierno, también hace su aparición la nieve lo que lleva a que muchos aficionados pongan rumbo a las pistas de esquí a disfrutar del aire libre y de este deporte. No obstante, el cuidado de los ojos es vital durante la práctica de esta actividad física. La altitud y la reflexión de la luz provocada por la nieve aumentan en un 80 por ciento la exposición a la radiación ultravioleta, haciendo que la luz solar sea mucho más peligrosa y que pueda provocar incluso quemaduras a nivel de la superficie del ojo.

Por lo tanto es fundamental utilizar buenas gafas de sol que protejan frente a toda radiación nociva y que cubran bien la zona del ojo. Concretamente, las lentes de categoría cuatro están concebidas para la nieve incluso en altitudes superiores a 3.000 metros.